Para empezar, la inflación en la Zona del Euro aumentó ligeramente para el mes de noviembre, lo que respalda la opinión del Banco Central Europeo (BCE) de que no hay grandes señales para seguir reduciendo las tasas de interés. “El BCE debe mantener abiertas sus opciones políticas en las próximas reuniones para fijar las tasas de interés, ya que los riesgos de inflación a la baja son tan importantes como los de al alza”, afirmó Francois Villeroy de Galhau, responsable de política monetaria del BCE.
Sigamos. El Banco Central de Australia (RBA) no ha aumentado la tasa de interés en su reunión más reciente de diciembre de 2025, sino que la ha mantenido sin cambios en el 3,60%, como se esperaba, aunque ha advertido que el próximo movimiento podría ser al alza si la inflación persiste. El RBA enfatizó que la lucha contra la inflación sigue siendo su objetivo principal, por lo que no descarta ninguna opción.
Ahora bien, el problema (y grosso) viene volando desde el país del Sol Naciente. Algo muy inusual está sucediendo en Japón por estos días, algo que podría repercutir negativamente en las monedas no sólo de los países del G-7, sino mover el mercado de Bonos, y poner en aprietos -específicamente- al dólar estadounidense. El Yen japonés, después de años en descenso, de repente se ha fortalecido y el Banco Central de Japón (BoJ), una de las bancas centrales más cautelosas del planeta, puede estar preparándose para aumentar las tasas de interés de nuevo.
Los rendimientos de los bonos gubernamentales de referencia de Japón subieron a su nivel más alto desde 2007, mientras los inversores se preocupaban por los planes de gasto del gobierno nipón y se persignaban frente a un aumento de las tasas de interés. El rendimiento a 10 años subió el jueves de la semana pasada 0,03 puntos porcentuales, hasta el 1,92%, acercándose a niveles en los que, según Financial Times, “los bancos nacionales podrían comenzar a ajustar radicalmente sus estrategias de compra de bonos. El aumento lleva los rendimientos a 10 años a niveles vistos por última vez antes del colapso de Lehman Brothers, que desató una crisis financiera global y marcó el comienzo de una era de tasas de interés más bajas en todo el mundo”. Y agrega el FT: “el Banco de Japón se está preparando para aumentar las tasas de interés en su reunión del 18 y 19 de diciembre. El rendimiento de los bonos del gobierno japonés a 30 años alcanzó un máximo histórico del 3,44% antes de una subasta gubernamental el jueves”. Por su parte, los rendimientos de los bonos a dos años, que son los más sensibles a las expectativas sobre las tasas de interés, subieron a un máximo de 17 años al 1,01%.
A esta altura, cualquiera podría preguntarse: ¿qué tiene que ver todo este asunto referido al aumento de la tasa de interés en Japón? En todo caso, sería una cuestión que sólo debe circunscribirse a este país, ¿no?
Bueno, no es tan así. Ocurre que si el rendimiento de los Bonos nipones sigue subiendo mucha inversión que está yendo a otras partes del mundo se va a concentrar de a poco en ese país. En consecuencia, el carry trade de Japón (aquello de endeudarse en yenes e invertir en activos que ofrecen tipos de interés más atractivos y arbitrar ese diferencial) estaría -más temprano que tarde- agonizando.
Y no hablamos de cualquier carry trade. Nos estamos refiriendo a la bicicleta financiera más grande de miles de millones de dólares y prolongada en el tiempo a nivel global.
En los últimos 10 años, la tasa de interés que ponía el BoJ, era de -0,10% (negativa). Esto fue así hasta principios de 2024 que subió al 0,10%, luego se mantuvo hasta julio que subió a 0,25%, y ahora está aproximadamente en 0,50%. Esta tasa de interés que fija el BoJ es muy baja si se la compara con la de EE.UU. que desde ayer está en el rango 3,50%-3,75%. En otras palabras, se mantuvo durante años de tasa incluso negativa. Durante más de 10 años se podía pedir dinero a tasa negativa en Japón, donde el inversor pagaba a lo sumo 0,75%-1,00%, y esa guita se colocaba en el S&P 500 y se obtenía (en promedio) 8% anual; o en Bonos del Tesoro de EE.UU. a 10 años que pagaban hasta 4,50% anual. Se tomaba dinero prestado en Japón, se hacía carry trade, y se lo llevaba a otro lugar para posicionarlo en títulos y valores ex-Japón. De este modo, este país se convirtió en una fuente enorme de liquidez: se pedía prestado dinero allí, pero se lo gastaba en el extranjero.
En síntesis, ahora mismo estamos viendo cómo se suben los tipos de interés en Japón, debido a cuestiones referidas a la inflación que tienen allí (venían de años de deflación), más la política más o menos normalizada que quiere hacer el BoJ y, por otro lado, están yendo en el sentido opuesto de Europa (todavía) y Estados Unidos (que ahora baja los tipos de interés). Entonces están ajustando, estrechando, y esa operación de endeudarse en yenes e invertir en otra divisa, ya no resulta rentable.
Entonces se están vendiendo muchos activos que se compraron con deuda japonesa: bonos occidentales, acciones (sobre todo tecnológicas), y también criptomonedas. Pero es un problema, porque el aumento del precio de los activos, ha descansado en el apalancamiento del Yen. Esto es muy importante, porque ya se está acabando la era del dinero gratis proveniente de Japón. Por tanto, ya no hablamos de algo coyuntural o puntual, sino de algo estructural.
Quizás sea el principio del fin del crédito fácil que ha tenido Occidente proveniente de Japón, y esto es un problema. Porque muchas corrientes de inversión sólo han conocido esta dinámica a lo largo de una década. Fue un entorno de cierta flexibilidad monetaria y acceso al crédito fácil, y quizá los próximos tiempos sean muy diferentes. Por esta razón, veremos retornos mucho más mediocres a nivel indexado, y tal vez sea más complicado tratar de conseguir rentabilidad de dos dígitos.
Volviendo al inicio de este apunte. Si bien la Fed no sólo acaba de recortar la tasa de referencia (e incluso se está descontado al menos uno más para 2026) sino que también -desde hoy mismo- empieza a inyectar a razón de 40 mil millones de dólares mensuales a través de compras de Letras cortas del Tesoro (las T-Notes US2Y), lo cierto es que el grifo abierto Made in Japan vía carry trade del Yen empieza ser pasado.
Disclaimer: El contenido de este apunte no debe interpretarse bajo aspecto alguno como consejo de inversión o recomendación de compra o venta de un activo o título en particular. Dicho contenido representa únicamente la opinión personal de quien lo suscribe. En todos los casos, todo inversor particular debe asesorarse con un profesional (ALyC) inscripto y habilitado a tal efecto ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) de la República Argentina.
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