Escalada bélica en Medio Oriente (¿las guerras impactan en las Bolsas?)

(Por Andrés Mautone, Finanzas Personales) Y los tambores de la guerra empezaron a sonar el último sábado de febrero. Era algo que estaba cantado. Como veremos más adelante, la reacción de los mercados fue (casi) la misma de siempre. De manual.

Este hecho vino precedido por una serie de sucesos encadenados desde principios del mes, y que marcaban que la cosa podía ponerse complicada.

Empecemos. A la creciente desconfianza por la sideral provisión de CapEx por parte de los hiperescaladores en el ecosistema de la AI, que llevó a Google -por ejemplo- a emitir deuda nada menos que a 100 años (!), y que desembocó en cierto fastidio bolsero hacia el resto de los llamados Siete Magníficos.

Sin solución de continuidad, apareció el informe por demás distópico publicado por la firma Cetrini Research que pintó un panorama sombrío en un futuro cercano, situándolo en junio de 2028. No hizo otra cosa que echar más leña al fuego después de las declaraciones de la empresa Anthropic (y las derivaciones de su aplicación Claude) acerca de la prescindibilidad de no sólo los programadores sino de la misma concepción de software tal como la conocemos. En resumen, de la noche a la mañana, la AI pasó -sin escalas- de ser la bella para convertirse en la bestia.   

Y como era de esperar, el sector de software acusó el impacto. En efecto, el ETF IGV (en tanto vehículo de inversión que integra dicho colectivo) se desbarrancó sin piedad.

Evolución YTD de la cotización del ETF IGV:

 

Después -y como si todo esto fuera poco-, apareció el CEO de Block (ex Square), Jack Dorsey (el cofundador de Twitter antes de que se lo vendiera a Elon Musk y ahora se llame X), declarando que iba a rajar de un plumazo al 40% de sus empleados (en su mayoría ingenieros más que calificados), y que éstos iban a ser reemplazados por AI.

Bueno, esto hasta ahí es la secuencia. Pero lo que ahora sí empiezan son los problemas de verdadero fuste. Como resultado de todo este desaguisado, entran en escena las empresas de inversión alternativa. Estas compañías se especializan en private equity (capital privado), pero también manejan activos en crédito, bienes raíces, e infraestructura. En las últimas semanas fueron cascoteadas de lo lindo (sin ir más lejos, la compañía MFS en UK quebró, sin más). ¿Por qué? Son grandes prestamistas por fuera de Bolsa (OTC, por sus siglas en inglés) de distintos sectores, entre otros, el de software. Los más grossos: Blackstone Inc. (Ticker: BX), Apollo Global Investment (Ticker: APO), y Kohlberg Kravis Roberts & Co. (Ticker: KKR).

Evolución YTD de la cotización de Blackstone Inc.:

 

Todo este “estofado” quedó eclipsado por los corchazos que se vienen tirando en Medio Oriente. Pero sigue allí, latente. No ha desaparecido. Cuando el conflicto bélico se disipe, resurgirá titilando en los radares de los operadores de mercado. Y en rojo. No perdamos de vista este tema.

Para terminar, demos cuenta entonces sobre el tema de las guerras y sus implicancias (inmediatas) sobre las Bolsas. 

Según datos publicados por el BofA Global Investment Strategy (Source: History of geopolitical events and assets markets. Geopolitics and cross-asset returns), si tomamos como referencia el valor del S&P 500 (SPX) durante el lapso de tiempo comprendido entre el inicio de cada uno de los conflictos de envergadura a escala mundial y los subsiguientes tres meses en los últimos casi 90 años, las caídas de dicho índice -de mayor a menor- fueron las siguientes:

  • Invasión de Alemania a Francia (10/05/1940): -17,4%
  • Guerra del Yom Kippur (06/10/1973): -15,9%
  • Guerra del Golfo (02/08/1990): -10,5%
  • Anexión alemana de Checoslovaquia (15/03/1939): -8,9%
  • Ataque japonés a Pearl Harbor (07/12/1941): -4,3%
  • Invasión de Rusia a Ucrania  (24/02/2022): -3,7%

El resto de los eventos a nivel global desatados desde 1939 (nueve en total), arrojaron -aunque parezca paradójico- subidas porcentuales en el SPX. Incluye eventos tales como la crisis de los misiles en Cuba (1962), el inicio -nada menos- de la Segunda Guerra Mundial (1939), la Guerra de Irak (2003), la guerra Israel-Hamas (2023), la guerra de Corea (1950), y los ataques del 9/11 (2001).

En promedio, el SPX subió durante los tres primeros meses de iniciados cada uno de estos conflictos relevantes un 4,6%. Por su parte (siempre tomando dicho lapso de tiempo), el Oro subió un 6,1%; mientras que el petróleo (WTI) lo hizo en 18,5%.

No cabe ninguna duda que el principal driver aquí es el petróleo: extracción, transporte (este conflicto se desarrolla en torno al Estrecho de Ormuz), y precio por barril. De hecho que desatada allá por el ’73 la guerra del Yom Kippur, luego se vino encima un período inflacionario en EE.UU. del mismísimo carajo. Lo que llevó a que Paul Volcker (por entonces presidente de la Fed) subiera la tasa de referencia a más de 18%.

Si esta guerra se dilata en el tiempo más allá de lo previsto (¿cuatro semanas?), Donald Trump podría tener problemas con la elección de medio término de noviembre si empiezan a escalar los precios del galón de gasolina cada vez que los norteamericanos vayan al surtidor.

Disclaimer: El contenido de este apunte no debe interpretarse bajo aspecto alguno como consejo de inversión o recomendación de compra o venta de un activo o título en particular. Dicho contenido representa únicamente la opinión personal de quien lo suscribe. En todos los casos, todo inversor particular debe asesorarse con un profesional (ALyC) inscripto y habilitado a tal efecto ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) de la República Argentina.

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