Los mercados en general -hoy por hoy- no están para nada mal: el S&P 500 -a pesar de algunos tropiezos- sigue merodeando los 7.000 puntos. El índice Dow Jones superó los 50.000 puntos la semana pasada por primera vez, y el Russell 2000 de pequeñas compañías no deja de consolidarse más arriba.
Por el lado de los Bonos, el rendimiento anual del US30Yr oscila en el rango de 4,80-4,90%, y el del US10Yr no pasa del 4,25%. Tudo bem.
La volatilidad implícita tanto del S&P 500 (índice VIX) como el los Bonos norteamericanos (índice MOVE) registran valores moderados.
Sin embargo, si bien el Dow alcanzó un máximo histórico, no puede decirse lo mismo del sector de software (ETF IGV). Su caída fue nada menos que del -32% el jueves pasado, la mayor desde el mercado bajista de 2022.
Gráfico I:
Si bien el sector viene para atrás durante algún tiempo, la venta se aceleró la semana pasada después de que la empresa privada de AI Anthropic lanzara nuevas funciones en su aplicación Claude.
¿Qué asustó a los inversores de software? Su capacidad para revisar contratos y crear informes legales. El temor es que algún día la AI permita a una empresa crear aplicaciones internas para gestionar RR.HH., ventas, seguimiento de clientes, y otras funciones administrativas. ¿Una empresa seguiría pagando millones de dólares al año a un proveedor de software por esos servicios si pudieran ofrecerse internamente a un costo mucho menor? Por supuesto que no. Y esto, por ahora, espantó a los inversores y se rajaron del sector de software.
Gráfico II:
En este gráfico podemos apreciar que la relación entre los precios del sector de software (ETF IGV) y del S&P 500 (ETF SPY) ha caído a valores que no se veían desde hace 9 años atrás.
Y esta amenaza trasciende a este sector en particular. Evidentemente, el liderazgo de los 7 Magníficos continúa mermando desde octubre pasado, y sólo Google y Nvidia superan al S&P 500 desde principios del año pasado.
Lo que significa que hay una rotación relativa desde los 7 Magníficos hacia los sectores cíclicos (bancos, energía e industriales) y defensivos (utilities y consumo masivo). Es decir, lo más tangible, los “fierros”. Existe claramente una creciente preocupación entre los inversores por el anuncio de gastos siderales por parte de los hiperescaladores (Amazon, Google, Meta, Oracle, etc.) en lo que hace a sus respectivos posicionamientos frente a la Inteligencia Artificial imparable a esta altura como una tromba.
La estrategia de rotación relativa implica cambiar entre diferentes valores, sectores y factores bursátiles. Puede añadir un valor significativo a la gestión de carteras si se hace a tiempo (y todo parece indicar que es éste). Por ejemplo, durante la tendencia bajista de las acciones en 2022, los valores energéticos y de dividendos superaron a los mercados, mientras que los valores tecnológicos fueron los que obtuvieron peores resultados. Durante el período iniciado en 2023 hasta octubre pasado, los grandes valores de gran capitalización, incluidos los tecnológicos (Mags 7) y los de consumo discrecional (ETF XLY), fueron los que impulsaron el mercado.
En este sentido, se viene observando un incremento sostenido en el ratio de rotación conocido como Portfolio Turnover Rate (PTR, por sus siglas en inglés), que se utiliza para determinar hasta qué punto un fondo de inversión rota sus activos durante el transcurso de un período determinado. Un fondo de inversión con un ratio de rotación alto, aumenta el costo para los inversores, ya que comprar y vender activos conlleva más gastos en concepto de pago de comisiones.
La rotación relativa forma parte de la operatoria habitual en un momento dado del mercado. Es un cambio de tendencia que cuando se torna necesario no puede esquivarse. Y hay que hacerlo, porque siempre hay que respetar a Mr. Market (que muchas veces se muestra irracional a corto plazo, pero que a la larga -con mucha paciencia mediante- recupera la cordura).
De lo que hay que abstenerse es del miedo. Como decía Tito Livio allá por el siglo I a.C.: “El miedo está siempre dispuesto a ver las cosas peor de lo que son”.
Disclaimer: El contenido de este apunte no debe interpretarse bajo aspecto alguno como consejo de inversión o recomendación de compra o venta de un activo o título en particular. Dicho contenido representa únicamente la opinión personal de quien lo suscribe. En todos los casos, todo inversor particular debe asesorarse con un profesional (ALyC) inscripto y habilitado a tal efecto ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) de la República Argentina.
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