Cómo dejar de perder guita en los mercados: Otra vuelta de tuerca sobre el debut en Bolsa de SpaceX

(Por Andrés Mautone, Finanzas Personales) Este “enfoque” se basa en el consejo de Warren Buffett: en inversiones sólo hay dos reglas. Regla 1: nunca pierdas dinero y Regla 2: nunca olvides la Regla 1. Remitimos aquí a lo que, por acción u omisión, no termina bien.

Aclaremos que este apunte conforma en sí una segunda parte del publicado en esta misma columna el pasado 29 de mayo sobre la salida a Bolsa de SpaceX del próximo viernes 12 de junio.

Como siempre sucede ante eventos de esta naturaleza, el caudal de información durante los últimos días viene creciendo (y suma advertencias). Desde ya, nuestro objetivo es ser conciso ya que lo extenso aquí es su reverso.

Sabemos que el precio fijado para la salida a Bolsa de SpaceX (Ticker: SPCX) es de USD 135 por acción. De esta manera, se emitirían aproximadamente 555,6 millones de acciones. La oferta recaudaría alrededor de 75 mil millones de dólares (siendo la mayor IPO de todos los tiempos) y de esta forma su valoración implícita rondaría USD 1,75 billones.

La incógnita ahora no es tanto el precio de colocación (USD 135) sino a cuánto se abrirá efectivamente el primer día de cotización, y si habrá un pop inicial como ocurrió en muchas IPO tecnológicas históricas.

Y aquí empiezan a izarse las primeras “banderas rojas” del asunto.

A ver, cuando SpaceX anunció las casi dos docenas de empresas que gestionarían su salida a bolsa, Jefferies Financial Group, según la cadena Bloomberg, “brilló por su ausencia. “Pero entre bastidores, los inversores bajistas y algunos de los propios directivos de Jefferies ven esto como una oportunidad única: apostar a la baja contra SpaceX”, apuntó.

 

Por su parte, un informe de Morningstar indica que una de las ofertas más esperadas de los últimos años podría estar significativamente sobrevalorada, justo cuando el CEO Elon Musk intenta justificar dicha valoración. Morningstar inició la cobertura de SpaceX con una estimación de valor razonable de tan solo 781 mil millones de dólares, menos de la mitad de la valoración de 1,75 billones de dólares a la que apunta la empresa en su oferta pública inicial.

 

En detalle, el modelo de flujo de caja descontado del analista Nicolas Owens valoró los negocios principales de lanzamiento y satélites Starlink de SpaceX en aproximadamente 611 mil millones de dólares en valor empresarial, más 170 mil millones de dólares adicionales en "escenarios ponderados por probabilidad" para las operaciones de AI de la compañía. "Creemos que la empresa ha sido significativamente sobrevalorada y que los inversores tendrán oportunidades de comprar acciones a niveles más atractivos después de la salida a bolsa", dijo Owens.

 

La valoración de Morningstar se basa en la solidez de sus negocios de lanzamiento y conectividad. SpaceX lanzó el 83% de la masa enviada a órbita desde la Tierra en 2025 y redujo el costo de lanzamiento en más del 95 %, señaló Owens. Starlink, descrita como la principal fuente de ingresos a corto plazo de la compañía, registró un crecimiento de ingresos del 50% hasta alcanzar los 11 mil millones de dólares en 2025 y un beneficio operativo superior a los 4,4 mil millones de dólares. 

 

De esta manera, Morningstar otorgó a SpaceX una ventaja competitiva moderada, citando las ventajas de costos de sus cohetes reutilizables y la magnitud de su constelación Starlink, pero afirmó que el negocio de AI recientemente adquirido “lastra la calificación porque sus perspectivas e iniciativas, como los centros de datos orbitales, son demasiado inciertas”, precisó. "Creemos que la vía más probable para lograr una ventaja duradera para la AI complementaria es a través de su infraestructura espacial, pero no estamos seguros de la viabilidad científica y económica de dicho plan", escribió Owens. A tener en cuenta entonces.

No obstante ello, y por otro lado, hay analistas que son alcistas respecto a SpaceX. Y si bien sostienen esta postura, aclaran que son alcistas pero a medio y largo plazo. En este sentido, consideran que no es un buen momento de compra hacerlo justo en la salida a Bolsa de la empresa.

No dejan de admitir que el momento de salida a Bolsa ha sido muy bien elegido por la dirección de la compañía, pero señalan que los que van a entrar primero son los inversores particulares. A estos analistas, lo que realmente les importa es qué van a ser las instituciones, porque son las instituciones -con sus compras y sus ventas- las que en definitiva mueven y moverán el mercado. ¿Y qué van a hacer las instituciones? En este caso concreto debe tenerse en cuenta que se han cambiado las normas para que las instituciones se vean obligadas a comprar.

Por este motivo, transcurridos 15 días desde la salida a Bolsa del 12 de junio, el valor de SpaceX se va a incorporar al índice Nasdaq-100. Por lo tanto, aquellas instituciones que tengan fondos de gestión pasiva ingresados a los índices, van a tener que comprar masivamente acciones de SpaceX. Lo mismo sucede con los fondos de pensiones. Quieran o no, van a tener que comprar cantidades ingentes de acciones de SpaceX. Además, al integrarse en el Nasdaq-100, SpaceX va a tener una ponderación elevada, y por tanto, se van a volver obligados a comprar, no poco, sino muchas acciones.

¿De dónde van a sacar el dinero estas instituciones? Porque ahora mismo los niveles de efectivo que tienen son más bien bajos. Se estima que el único sitio donde pueden sacar el dinero es vendiendo otras acciones que tienen en cartera. Concretamente, el analista especializado en monitorear la liquidez del sistema, Michael Howell, lo dice claramente: “Los inversores temen que mega salidas como éstas agoten la liquidez de las acciones de semiconductores, ya que el capital se precipitará hacia las nuevas emisiones como la de SpaceX, amplificado por la reasignación de fondos indexados pasivos para replicar los nuevos índices de referencia”.

De esta manera -calculan estos analistas-, lo más probable es que a finales de junio el sector de semiconductores se encuentre en fase correctiva, como consecuencia de las ventas de los gestores de fondos para hacer un lugarcito en la cartera a las acciones de SpaceX. En consecuencia, si cae el sector de semiconductores, nos encontraríamos que los índices ralentizarían su ritmo de subida, y probablemente iniciarían un movimiento a la baja.

Tenue, pero a la baja. ¿Por qué sería “tenue”? Porque en ese momento, dado que están comprando las instituciones, la cotización de SpaceX podría subir, y como ponderará mucho en el índice, podría compensar a corto plazo la caída de semiconductores. Vale decir, se podría compensar con la subida de la cotización de SpaceX, de tal manera que veríamos un Nasdaq-100 en movimiento lateral bajista.

Hemos mencionado en el apunte anterior, que en el caso concreto de la colocación de SpaceX, no se va a aplicar el período habitual de bloqueo (lock-up) que se emplea en los EE.UU. cuando una empresa debuta en Bolsa (generalmente de 180 días), y se ha optado en este caso por un “bloqueo escalonado”.

Varios de estos analistas predicen que la primera venta masiva de acciones de SpaceX se producirá tras la publicación de resultados del segundo trimestre. Como se trata de una salida inicial a Bolsa, los gestores de la compañía suelen “acomodar” la fecha de publicación de los resultados en función de la evolución de la cotización. Con lo cual, todavía no hay una fecha cierta y será toda una incógnita. Cuando eso suceda, ahí sí habrá una presión vendedora que empujaría aún más a la baja los índices hasta vaya saber uno.

En otras palabras: si cae la cotización de SpaceX -que va a tener una gran ponderación en los índices-, arrastraría, sin dudas, al Nasdaq y al S&P 500.

Este viernes 12 será, sin duda, una jornada especial. Volatilidad al palo. Un día donde la expresión “abrocharse los cinturones” sabrá a poco.

Disclaimer: El contenido de este apunte no debe interpretarse bajo aspecto alguno como consejo de inversión o recomendación de compra o venta de un activo o título en particular. Dicho contenido representa únicamente la opinión personal de quien lo suscribe. En todos los casos, todo inversor particular debe asesorarse con un profesional (ALyC) inscripto y habilitado a tal efecto ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) de la República Argentina.

Tu opinión enriquece este artículo: