Juegos Suramericanos 2026: los equipos que trabajan para que Rosario pueda recibir un evento histórico

Un gran evento deportivo comienza mucho antes de que el primer atleta ingrese a una cancha. Detrás de escenarios y atletas, cientos de personas hace meses trabajan para hacer posible las competencias. 

Los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 representan, en ese sentido, un nuevo desafío para una estructura de trabajo que Rosario viene consolidando desde hace años a partir de la organización de grandes acontecimientos deportivos.

Las experiencias de los Juegos Suramericanos de Playa 2019, los Juegos Suramericanos de la Juventud 2022 y los Jadar 2025 dejaron equipos capacitados, conocimiento acumulado y una metodología de trabajo que ahora vuelve a ponerse en marcha para recibir a delegaciones de 15 países. Esta vez, con una escala mayor.

Municipalidad y Provincia, un trabajo conjunto

La organización de los Juegos en Rosario requiere una articulación permanente entre el gobierno de la Provincia de Santa Fe, la Municipalidad de Rosario y el Comité Organizador Local, además de la participación de organismos nacionales, federaciones deportivas, clubes e instituciones.

Cada área, desde las direcciones hasta las operativas, tiene responsabilidades específicas, pero todas forman parte de una misma estructura. El objetivo es que las y los deportistas puedan concentrarse exclusivamente en competir, mientras detrás de cada escenario funciona una compleja maquinaria organizativa.

En ese entramado, los equipos municipales tienen un papel fundamental, aportando experiencia y conocimiento sobre el territorio, la ciudad y la organización de grandes acontecimientos.

En este marco, el Comité Organizador Local es el punto de articulación de las distintas áreas que intervienen en los Juegos. Desde allí se coordinan los equipos técnicos, deportivos y operativos y se mantiene el vínculo permanente con Odesur, con los comités olímpicos nacionales, las federaciones y los distintos organismos involucrados.

Es una tarea que comenzó hace dos años y que se intensifica a medida que se acerca el inicio de las competencias.

El deporte, en el centro

El área de Técnica Deportiva trabaja junto a las federaciones internacionales y organismos correspondientes para garantizar que cada competencia pueda desarrollarse de acuerdo con las exigencias técnicas de cada disciplina.

Escenarios, equipamiento, horarios, oficiales técnicos, jueces y todos los requerimientos específicos forman parte de una planificación que debe estar lista antes de que comiencen los Juegos.

A esto se suma el trabajo con los comités olímpicos nacionales, que permite acompañar a cada delegación desde su llegada a la ciudad y durante toda su permanencia.

Una ciudad que vuelve a movilizar voluntarios

Otra de las grandes fuerzas de los Juegos será el Voluntariado. Rosario cuenta con una experiencia acumulada en este campo a partir de los grandes eventos realizados en los últimos años. Personas de distintas edades y perfiles se suman para cumplir funciones en escenarios, ceremonias, atención, información y acompañamiento de las delegaciones.

El voluntariado representa, además, una de las formas más directas de participación de la comunidad en el evento.

Una logística que no puede detenerse

Detrás de cada jornada deportiva habrá también un enorme despliegue de Operaciones y Logística. El transporte deberá garantizar los traslados de atletas, oficiales, jueces y miembros de la Familia Suramericana. También se organizarán los movimientos desde la Villa Suramericana y los hoteles hacia los distintos escenarios de competencia.

A esto se suma la planificación de alojamientos, alimentación, acreditaciones, conectividad y todos los servicios necesarios para que las delegaciones puedan desarrollar su actividad.

Es una operación que deberá funcionar durante cada uno de los días de los Juegos, con múltiples recorridos y horarios que requieren coordinación permanente.

Salud y seguridad: una organización transversal

La salud tendrá un dispositivo específico para acompañar a atletas, delegaciones, trabajadores y espectadores, con presencia en los escenarios y articulación con la red sanitaria. 

La seguridad, por su parte, requiere un trabajo coordinado en todos los niveles: municipal, provincial y nacional.

A este esquema se suma la labor de Protección Civil, que forma parte de la planificación preventiva y de la respuesta ante eventuales situaciones que puedan producirse durante las jornadas de competencia.

La premisa es clara: anticiparse, coordinar y estar preparados.

Protocolo, educación y una ciudad que participa

Los Juegos también tienen una dimensión institucional y educativa. El área de Protocolo tendrá a su cargo el acompañamiento de autoridades, representantes de Odesur, comités olímpicos nacionales y otras autoridades que estarán presentes durante el evento. Además, el área se encarga de las ceremonias de premiación de los deportes, uno de los momentos más emotivos del evento.

En paralelo, el componente educativo buscará que los Juegos trasciendan los escenarios deportivos. Las visitas guiadas permitirán que alumnas y alumnos de distintas escuelas puedan acercarse a los espacios vinculados con el evento y conocer su funcionamiento, mientras que los congresos y actividades académicas abrirán un espacio de intercambio sobre deporte, educación, gestión y diferentes disciplinas.

Así, los Juegos no serán solamente una competencia para quienes estarán dentro de los escenarios: también buscarán involucrar a la comunidad.

Activaciones y sponsors, otra pieza del evento

La experiencia de los espectadores también tendrá un componente especial a través de las activaciones y acciones de sponsors, que permitirán generar propuestas alrededor de los escenarios y acercar las marcas y organizaciones al público.

Todo forma parte de una planificación integral que debe convivir con la competencia deportiva sin interferir en su desarrollo.

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