(Por Andrés Mautone, Finanzas Personales) Desde el vamos, el Estratega en Jefe de Inversiones del BofA, Michael Hartnett, no tiene piedad con el Viejo Continente. “Nadie está en más apuros que Europa” (“No one in more trouble than Europe”, así nomás; anestesia cero). Sin Inteligencia Artificial (AI), suministro energético destrozado, pérdida de dominio automotriz, e incapacidad para crecer. Es que los datos macro de Europa están viniendo mal. El tema de la guerra en Medio Oriente la está afectando gravemente. Ya venía débil, y ahora está peor. Es altamente probable que tenga crecimiento nulo o negativo con una inflación, de hecho, tensándose.
Europa se ha quedado totalmente fuera de juego en el campo de la AI. Lo que hay en Europa es muy poco en esta materia. Todo está en EE.UU., China, Taiwán, Corea del Sur. Además, tiene una dependencia enorme en cuestión energética, y ha perdido mucho terreno en el sector de la industria automotriz (encima Trump está amenazándola con ponerle un arancel del 25%).
Siguiendo con esta serie de papers, Hartnett prevé que en un futuro no tan lejano estaremos viviendo en un mundo material (“Living in a Material World”). Este párrafo es muy interesante ya que según él la gran oportunidad está en el sector de materiales. ¿Por qué? Porque ahora mismo el sector de materiales tan sólo representa un escaso 2% del S&P 500 (SPX), lo cual está cerca de los mínimos de 30 años.
En efecto, desde el año 2000 el sector de materiales no representaba tan poco para el SPX. Con la geopolítica detonada, con un gasto militar exorbitante, con una lucha por los recursos naturales, y con un boom del CaPex de más de 750 mil millones de dólares en AI, todo este combo es favorable para el sector de materiales. De esta manera, piensa que este sector es el gran rezagado y que, en consecuencia, puede ser el gran mercado alcista tapado en un tiempo cercano. Es decir, que dicho sector esta vez va a tener más preponderancia en el SPX, y no menos como venía sucediendo hasta aquí.
Dicho esto, Hartnett nos brinda su “lista de favoritos” para 2026. En primer lugar nos dice que -evidentemente- la tecnología está entre los alcistas, entre los sectores favoritos, pero lo que deja trascender es que “es un alcista que lleva ya muchos años corriendo”, y por lo tanto no es nuevo.
Entonces cree que lo interesa en verdad son tres mercados que están girando ahora desde mínimos seculares y donde el dinero todavía puede entrar barato. Y se refiere a materias primas, a mercados emergentes, y a empresas de pequeña y mediana capitalización. Textual: “2026 outperformers are commodities, EM, tech, small/mid-cap; tech bull not new, but commodities, Emerging Markets, small capa ll enjoying bullish secular turning points on US nominal GDP surge”.
Piensa que todos estos mercados pueden estar ante un punto de inflexión secular, es decir, no frente a un rebote técnico de unas semanas, sino que puede ser una variante que dure años.
En otras palabras: estos tres bloques han pasado tantos años castigados que ahora se están dando la vuelta de verdad, y por esa razón los considera tan interesantes.
Entonces hablemos decididamente del cobre, litio, tierras raras, uranio, níquel, todo este tipo de materiales. Y, obviamente, de los 3 billones de dólares en defensa global. Todo eso representa materiales: la OTAN, Israel, Ucrania, China, India, Japón, Polonia, Alemania, etc. están comprando armas a un ritmo que no se veía desde la Guerra Fría. Evidentemente cada misil, cada tanque, cada dron, cada barco lleva materiales críticos. Por eso cree que van a subir.
Otro tema muy importante: el déficit de 4 millones de viviendas que hay, por caso, en EE.UU. Habrá que construir muchas viviendas y evidentemente las viviendas también se traduce en materiales. Está dando razones para explicar por qué este sector puede ser el gran ganador. Específicamente, Hartnett menciona al ETF SLX (vehículo que replica a la industria del acero), y que, aclara, está en los máximos desde 2008.
¿Y quién tiene muchos materiales? Los países emergentes, evidentemente. Más adelante hace una comparación entre los sectores que él cree que están ya un poco desmadrados como puede ser, por ejemplo, semiconductores, la AI, y él apuesta por los que van rezagados. Por todo lo dicho hasta acá, nada más oportuno que repasar la historia. En 1999, en plena burbuja de Internet, todo el mundo creía que sólo iban a subir las puntocom pero los emergentes que estaban a los tumbos después de la crisis asiática del ‘97 y de la rusa del ‘98 también experimentaron un alza espectacular en la fase final del rally de la burbuja de 2000.
Otra: en 2007 y 2008, en plena burbuja subprime y de crecimiento chino, todo el mundo estaba con lo financiero y con las inmobiliarias. Pero el petróleo que también estaba bastante comprado, voló desde 70 a los 147 dólares por barril en pocos meses, y era el último estirón antes del derrumbe. Después, bueno, se cayó el tinglado.
Según Hartnett hoy estamos en una situación parecida y cree que los “humillados” (“humiliated”), esos que se han quedado rezagados, son los materiales, consumo, y China (que cotiza con descuentos históricos muy importantes). No obstante ello, en este caso particular no ubica a los Bonos formando parte de los “humillados”, porque los Bonos -aunque también están deprimidos-, son los que terminan matando las burbujas, no los que acompañan a las burbujas.
También le preocupa esa gran concentración de los diez grandes de la AI, que concentran el 40% de la capitalización del SPX. Así, detalla que no se han visto concentraciones iguales desde la burbuja Nifty Fifty en los ‘70 (una burbuja poco conocida, por cierto), una burbuja formada por valores de calidad, que se sobre compraron mucho (alcanzado PER de 50x, de 70x, incluso de 90x) como Polaroid, Avon, Xerox, Revlon, Coca-Cola, IBM, etc.
También, más tarde, se repitió lo mismo en Japón durante los años ’80. En el pico del ‘89, los terrenos del Palacio Imperial de Tokio valían más que todo el Estado de California (!).
Cada una de estas burbujas anteriores tuvo como correlato fuertes subidas en la rentabilidad de los Bonos. Y en todas y cada una de ellas, los Bonos se cargaron a las burbujas. Concluye Hartnett, pues, que son los bonos los que matan a las burbujas. Por lo tanto, a seguir vigilando ese nivel de rentabilidad que nos está dando peligrosamente más de 5% en el Bono norteamericano a 30 años.
Por lo tanto, queda bien claro que los Bonos constituyen el mercado más importante. Es el que tiene capacidad de romper mercados, pinchar burbujas y obligar a los gobiernos (como el de Trump o como el de Biden), a hacer cosas que no tenían en sus planes. Para ir cerrando, Hartnett indica que el índice de precios a la producción (IPP) se ha ido al 6%, que la inflación se ha ido al 4% con la energía, electricidad, transportes, precios de los bienes, todos subiendo; que el IPC va derecho a un 5% (tener en cuenta las elecciones de medio término en noviembre).
Explica que por encima del 4% del IPC en los pasados 100 años, cuando el IPC cruzaba este 4% hacia arriba, en promedio el SPX bajaba un 4% los siguientes tres meses y un 7% en los siguientes seis meses. No hay dudas: si hay un enemigo del mercado, ésta es la inflación. Por eso la guerra sin cuartel del gobierno es contra la suba de la rentabilidad de los Bonos, porque los Bonos son el espejo de la inflación, y la inflación es lo peor que le puede pasar al mercado, siempre.
Por lo tanto este tipo de guerra entre los Bonos y el auge demasiado fuerte de cualquier mercado, con el paso del tiempo, se ajusta por el lado de las Bolsas que acompañan la caída en los precios de los Bonos. En definitiva, con el 4% del IPC -observa Hartnett- “aquí hay dragones” [referencia a “here be dragons”, la vieja expresión de los mapas antiguos para señalar zonas peligrosas o desconocidas].
Está sugiriendo que alrededor del 4% empiezan los problemas para los mercados.
Sintéticamente, la idea implícita de Hartnett sería:
- Inflación mayor 4% = zona incómoda para la Fed;
- Tasas posiblemente más altas por más tiempo;
- Presión sobre títulos y acciones; y
- Riesgo de que el mercado deje de creer.
Cuando la inflación vuelve a acercarse al 4%, los inversores entran en territorio peligroso. En resumen, Michael Hartnett no está diciendo literalmente que el 4% sea una catástrofe, sino que es un umbral psicológico y político complicado para la Fed y para los activos de riesgo.
Disclaimer: El contenido de este apunte no debe interpretarse bajo aspecto alguno como consejo de inversión o recomendación de compra o venta de un activo o título en particular. Dicho contenido representa únicamente la opinión personal de quien lo suscribe. En todos los casos, todo inversor particular debe asesorarse con un profesional (ALyC) inscripto y habilitado a tal efecto ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) de la República Argentina.
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