La carne bovina experimentó una de las mayores subas de la canasta familiar, alcanzado un incremento anual “de entre 55 y 60%”, de acuerdo con la estimación de Juan Ramos, titular de la Asociación de Carniceros de Rosario. Los precios a mostrador venían deprimidos desde varios meses atrás pero, la apertura del mercado nosteamericano a mediados de año provocó mayores exportaciones con reducción de la oferta al mercado interno y “como la demanda se mantuvo firme, los precios tendieron a la suba en el último semestre”, señaló el matarife.
En porcentajes, la carne de vaca duplicó el índice de precios durante 2025 “aunque los cortes de menor calidad subieron algo menos”, dijo Ramos. Para el comerciante, “el problema radica en que Argentina mantiene un stock fijo de unas 50 millones de cabezas, sin aumentarlo desde hace 15 años, mientras que otros países vecinos triplicaron la cantidad de hacienda en pie”. Y agregó que “no puedo asegurar que el precio haya tocado tope, aunque, es de esperar un amesetamiento por algún tiempo”.
Firmeza en los cortes “premium”
Los valores crecieron a ese ritmo, sobre todo, en los cortes de mejor calidad: un kilo de asado de tira cotiza en los $18.000 por kilo (aunque se consigue asado de segunda a algo menos) y algo similar ocurre con las pulpas más demandadas: “el peceto, lomo, entrecot especial que son los premium en las góndolas valen todos por encima de $18.000 el kilo”, aseguró Ramos. “Luego, por debajo de los $15.000/kilo están las pulpas para milanesas como la nalga, cabeza de lomo y jamón cuadrado, que son un poco más accesibles”, dijo.
Al día de hoy, el kilo de hacienda en pie cotiza en alrededor de $4.700/4.800 en el mercado de Cañuelas y estaría “planchado” durante algunas semanas luego del pico de aumento del último semestre del año, “pero, no se puede descartar que suba un poco más si se mantienen estos saldos de exportación y la demanda sigue firme en el mercado interno”. Definitivamente, la solución para precios estable o tendencia a la baja, es el aumento de la producción en los rodeos que amplíe la oferta. Pero, para eso, el productor necesita certezas “porque criar un animal y dejarlo listo para la faena demanda tres años y nadie va a invertir a largo plazo sin políticas claras para el sector ganadero”. finalizó Ramos.