Hecha esta aclaración, empecemos. Desde que asumió por segunda vez la presidencia de su país en enero Donald Trump, la Bolsa norteamericana experimentó un avance considerable hasta el 19 de febrero, pasando los Bulls bien por encima de los 6.000 puntos del S&P 500. Sin embargo, por esos días empezó a joderse con aquello del Liberation Day… Se vino nomás el 2 de abril y los mercados cayeron como un piano. Pero no hay mejor señal para los inversores que el miedo y el pánico, que suelen venir seguidos de rendimientos muy positivos. Así, en abril de este año, durante el tsunami arancelario desatado por Mr. President, vimos varias formas de pánico, entre ellas la duodécima mayor caída en cuatro días del S&P 500 desde el año 1950 (-12,1%). No obstante ello, desde entonces observamos uno de los mayores repuntes a corto plazo de la historia, con el S&P 500 subiendo un 43% desde su mínimo registrado el 7 de abril.
Gráfico I:
Acá se desprende otra cuestión no menor. Y no se trata de darle vuelta a la pretendida (y hoy muy discutida) “excepcionalidad” norteamericana, sino que refleja un dato por demás evidente: el mercado de valores de EE.UU. es el mayor del mundo, y representa en la actualidad el 75 % de la capitalización de mercado global. No es por otra razón que no se pueda dejar de abordar repetidamente el análisis en torno a este mercado. Desde ya que existen otras importantes plazas bursátiles de países desarrollados (Japón, UK, Europa Occidental, por ejemplo), también las de países denominados emergentes (China, Brasil, México, Corea del Sur, entre otros), e incluso las que integran los países de mercados fronterizos (Vietnam, Marruecos, Países Bálticos, Jordania, por citar algunos). Aun así, el conjunto de mercados de capitales ex-EE.UU. sólo concentra el restante 25% de la torta. Cabe aclarar que el índice mundial de MSCI excluye a todo país que se encuentre actualmente bajo la denominación standalone (como es el caso de Zimbabue, Líbano, Ucrania, Jamaica, Panamá y… Argentina).
De allí, otra consecuencia ineludible: todo inversor no puede dejar de reparar en la evolución del S&P 500. Un dato importante: se confirma más de 16 años de desempeño superior de los mercados bursátiles de los EE.UU. comparados con el resto de mercados internacionales. Por lejos, el período más largo de desempeño superior en la historia.
Gráfico II:
Por supuesto que hay sucesos que impactan por fuera de lo que pasa en Wall St. Sin ir más lejos, mañana viernes 19 el Banco de Japón (BoJ) decide el casi seguro aumento de la Tasa de Referencia (del que ya hemos dado cuenta en el apunte de la semana pasada). O las consecuencias sobre el precio del barril del petróleo si EE.UU. intensifica el bloqueo iniciado por estos días a buques mercantes que trasnsportan crudo desde / hacia Venezuela. También si Rusia, por caso, inunda dicho mercado si Ucrania llegara a aceptar un acuerdo de paz con ese país.
No obstante ello, no podemos dejar de observar atentamente lo que pasa con variables claves de EE.UU. como el dato de empleo, de inflación, y de posibles futuros recortes de tipo de interés para 2026 por parte de su Reserva Federal.
Dicho esto, y ya que veníamos hablando de desempeños, veamos a continuación el de algunos mercados en particular.
No cabe duda alguna que la Plata ha sido la chica de tapa de revista del año.
Gráfico III:
En efecto, su precio de cotización tuvo un aumento del 123,10% durante este 2025 próximo a terminar. Debe aclararse que entre octubre de 2022 y diciembre de 2024 se incrementó en un 62,31%. ¿Por qué octubre de 2022? Porque a partir del 12 de octubre de ese año comenzó el actual mercado alcista. Vele decir, la Plata en sólo un año prácticamente duplicó su cotización si se la compara con la registrada durante un período que se extiende por más de dos años (casi 26 meses). El uso industrial de este metal precioso viene creciendo a gran velocidad debido a la demanda por parte de la alta tecnología y el auge de la Inteligencia Artificial.
Y el que ha brillado -haciendo gala a su condición- fue el Oro.
Gráfico IV:
En este caso, su precio de cotización spot tuvo un aumento del 64,75% para este 2025. Entre octubre de 2022 y diciembre de 2024 se incrementó en un 60,52%. Es decir, el Oro en sólo un año superó al recorrido experimentado durante el período anterior de más de dos años. El principal driver que empuja al metal dorado hacia arriba es, sin dudas, la creciente adquisición por parte de no pocos Bancos Centrales (sobre todo el de China) para lograr consolidar reservas de carácter estratégico frente al volumen sideral de endeudamiento de los países del G-7 y la consiguiente depreciación de las monedas fiat de occidente.
Si bien no debe soslayarse que tanto la Plata como el Oro han atravesado en un pasado no tan lejano décadas enteras de mercados lateralizados, de mantenerse vigentes los catalizadores descriptos para ambos metales, su recorrido tal vez no debería detenerse. Es que el aumento de sus respectivas cotizaciones este año ha sido tan excepcional que algunos dudan que pueda repetirse lo mismo en 2026. Veremos.
Para terminar, nos resta el Bitcoin (BTC).
Gráfico V:
Después de haber alcanzado un nuevo ATH (récord histórico) el pasado 6 de octubre en torno a BTC/USD 126.000, el Bitcoin tuvo un derrape desde entonces de casi 33%. En el año, viene perdiendo un 8,36%. Si bien también es cierto que durante el período señalado de octubre 2022-diciembre 2024 el BTC se incrementó en nada menos que 410%, una caída en (apenas) algo más de dos meses de este año, no deja de meter preocupación. ¿Las causas? Muchas y no tan esclarecidas todavía. Entre tantas, se hace referencia al “ciclo de 4 años”; al “apriete” de J.P. Morgan contra Michael Saylor de Strategy (Ticker: MSTR) al aumentar los requerimientos de margin calls de manera desproporcionada desde julio pasado. A lo que se suma la ¿inevitable? “expulsión” de MSTR del Word Index por parte de MSCI el próximo 15 de enero; de que las Ballenas juntaron tanta guita que empezaron a vender lo adquirido allá lejos y hace tiempo,; y ahora -según el influyente analista en esta materia Jeff Park- a la venta in crescendo de covered calls en el mercado de derivados. Nota muy al pie: las covered calls son una estrategia de inversión donde el que posee un activo (en esta caso, BTC), vende una opción de compra (call) sobre ese activo para generar ingresos extra, recibiendo una prima por la venta de la opción, limitando así su potencial de ganancias si el precio sube mucho, pero generando flujo de caja en mercados muy laterales. Que es lo que exactamente está pasando ahora.
De más está decir que esta es una problemática -no sólo en curso de desarrollo y un tanto compleja por cuestiones técnicas- que debe abordarse en un apunte específico pensado para más adelante.
Como es habitual para esta época del año, este ha sido el último apunte de 2025 que ya termina. Nos reencontramos en enero.
¡Felices Fiestas!
Disclaimer: El contenido de este apunte no debe interpretarse bajo aspecto alguno como consejo de inversión o recomendación de compra o venta de un activo o título en particular. Dicho contenido representa únicamente la opinión personal de quien lo suscribe. En todos los casos, todo inversor particular debe asesorarse con un profesional (ALyC) inscripto y habilitado a tal efecto ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) de la República Argentina.