Cada vez que el S&P 500 alcanza un nuevo máximo, invariablemente surge la misma pregunta: “¿está cara la Bolsa norteamericana?” Desde ya, existen distintos indicadores que intentan dar respuesta a esta cuestión. Repasemos, brevemente, algunos de ellos.
El PER y el CAPE:
El más sencillo y el primero que se tiene a mano es el PER (Price-to-Earnings Ratio, o "Precio/Beneficio"). Este indicador es un múltiplo de valoración que indica cuánto se está pagando por cada dólar de beneficio que generan las empresas del índice. Básicamente, se calcula dividiendo el precio del índice entre el beneficio por acción (BPA) agregado de las 500 compañías que lo componen.
Al 5 de agosto, se sitúa en 26,5. El promedio histórico de largo plazo es de 25,4, por lo que el valor actual está un 4,3% por encima de ese promedio. El rango "típico" oscila entre 21,4 y 29,4. Además, se considera en este caso el PER Forward (o "adelantado"), que se calcula igual que el PER “normal”, pero usando las estimaciones de beneficios futuros (generalmente los próximos 12 meses) en lugar de los beneficios ya reportados. Por eso suele ser más bajo que el PER Trailing (o “histórico”) cuando se espera crecimiento de beneficios. A la fecha, el PER Forward se ubica en torno al 19,5.
Pero si se avanza un poco más, debe tenerse en cuenta el CAPE (Cyclically Adjusted Price-Earnings Ratio), también conocido como Shiller P/E o PE 10. En un apunte anterior hicimos referencia a este indicador https://insantafe.info/enfoque-2/inflacion-y-mercados dos-abordajes-diferentes-con-conclusiones-sencillas-y-al-pie.
Allí, indicamos sucintamente que este indicador se calcula dividiendo el precio actual del S&P 500 por la media móvil de 10 años de sus ganancias ajustadas por inflación. La lógica detrás del índice es que las ganancias corporativas tienden a ser volátiles y las fluctuaciones cíclicas distorsionan el P/E tradicional de 12 meses.
Al usar el promedio de 10 años se “suavizan” las variaciones cíclicas regulares. El CAPE de Shiller para el S&P 500 se ubicaba en 41,5 a junio de este 2026. Este nivel es el segundo más alto en más de 140 años de historia del mercado estadounidense. Sólo el pico de diciembre de 1999, durante la burbuja puntocom, fue más alto (44,2). El valor actual supera ampliamente el nivel previo al crash de 1929 (~32), y el pico previo a la crisis financiera de 2007 (~27).
Veamos a continuación otros dos indicadores también conocidos en el ámbito de las inversiones. Por razones de extensión de este apunte, no damos cuenta de otros más no porque carezcan de importancia.
El indicador Buffett:
Este indicador fue presentado por el Oráculo de Omaha hace casi 30 años atrás. Hoy marca una cima muy alta; un récord histórico: 234%.
Esto ahora representa más de 3 desviaciones estándar por encima del promedio histórico a largo plazo.
De algún modo, nos está indicando que estamos asistiendo a un momento de exuberancia bursátil, y que probablemente nos ubicamos ante una burbuja que puede pincharse.
Pero, ¿el indicador Buffett es en la actualidad una métrica fiable? Muchos analistas consideran que ya no lo es. ¿Por qué tal afirmación? Como se sabe, el indicador Buffett mide el cociente entre el valor de mercado de la bolsa norteamericana y el PBI de los EE.UU.
Debe tenerse en cuenta que las empresas norteamericanas tienen una gran fuente de ingresos fuera de su país. Y no solamente las del sector de tecnología. Varias de las principales compañías farmacéuticas tienen domicilio fiscal, por caso, en Irlanda.
En consecuencia, este indicador está comparando ingresos obtenidos en todo el mundo con el PBI de los EE.UU. Pero además no tiene en cuenta los cambios en la economía. La economía de ahora no es la misma que hace 10; 20 ó 30 años atrás.
Tampoco tiene en cuenta la composición sectorial. En la actualidad, el S&P 500 está concentrado en pocos valores que son las 7 ó 10 empresas de mega capitalización.
Y, finalmente, debe considerarse las tasas de interés. La situación macroeconómica en cada momento es diferente. Para llegar a conclusiones fiables se debe hacer también el ajuste por este concepto.
La Regla del 20:
Tal vez ésta no sea tan conocida por el inversor particular, pero no así por los grandes operadores del mercado. ¿Qué es la Regla del 20? Desde el vamos, no es exacta ni tampoco concluyente, pero sirve para tener una idea en qué contexto se mueve. Es muy simple: suma el PER del S&P 500 más la inflación interanual. La Regla del 20 fue desarrollada por James Moltz de CJ Lawrence, y es muy valorada por los gestores de patrimonio porque tiene en cuenta la inflación, que puede mermar así el valor de las ganancias corporativas. Es una métrica que también ofrece a los inversores una forma sencilla de realizar una evaluación rápida del riesgo en los mercados de renta variable.
Si el número está alrededor de 20, se considera que el S&P 500 muestra una valoración razonable. Por el contrario, si alcanza un número superior a 20 se evalúa que el índice está caro; y si está por debajo de 20 se presume que está relativamente barato.
Como hemos visto anteriormente, el PER en la actualidad es de 26,5 y la inflación general (CPI) interanual en EE.UU. es igual a 3,5. Es decir, el número estaría en 30, por encima del nivel teórico de 20.
Como podemos apreciar, es tan sólo un punto de referencia; no una métrica tallada en piedra.
Disclaimer: El contenido de este apunte no debe interpretarse bajo aspecto alguno como consejo de inversión o recomendación de compra o venta de un activo o título en particular. Dicho contenido representa únicamente la opinión personal de quien lo suscribe. En todos los casos, todo inversor particular debe asesorarse con un profesional (ALyC) inscripto y habilitado a tal efecto ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) de la República Argentina.
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