Que la constante manipulación es moneda corriente en los mercados de capitales no es por cierto ninguna novedad. Ya los hemos expresado varias veces en apuntes anteriores. Pero lo que se está observando desde hace un tiempo a esta parte es que las manos fuertes los controlan cada vez más a través de una creciente opacidad tanto en volumen negociado como en formación de precios de cotización.
En otras palabras: como nunca antes se quita volumen de los mercados oficiales y se negocia en la “plataforma oscura” (dark pool).
Lo primero que emerge ante todo esto es el anonimato y confidencialidad, ya que los detalles de la orden (volumen, identidad y precio) no se revelan al público ni al libro de órdenes del mercado general hasta que la operación se ejecuta. Al realizar compras o ventas masivas fuera de las bolsas públicas (como el NYSE o el Nasdaq), los grandes inversores institucionales evitan el impacto negativo en el precio de las acciones que sí ocurriría si el mercado conociera sus operaciones al toque. En consecuencia: ya resultan opacos antes de la ejecución, y las transacciones son informadas a los entes reguladores (como la SEC de EE.UU.), mucho después de haberse cerradas. Tarde, bien tarde…
Vamos a ver qué consecuencias tiene y, lo más importante, es cómo poder protegernos como inversores particulares.
Estamos observando que lo que se negocia fuera de los mercados oficiales, fuera de mercados transparentes, como son las Bolsas, se está disparando. A las manos fuertes nos les resulta conveniente que el resto del mercado conozca el volumen que se negocia a cada precio. Ya se sabe que el resto -a través de algoritmos, de inteligencia artificial-, puede acceder a un nivel superior de información que antes, y mejorar así el trading.
Ahora bien, esto tiene su lógica a partir de lo que se llaman dark pools. Precisamente, en estas plataformas se negocian estas operaciones. En ellas intervienen fundamentalmente los grandes bancos de inversión, las grandes instituciones y las grandes corporaciones. Para acceder a negociar a estas plataformas se tiene que demostrar un nivel técnico suficiente y, además, debe demostrarse una solvencia que excede al resto.
Un dark pool es, en definitiva, un sistema de negociación privado donde inversores institucionales compran y venden grandes bloques de acciones de forma anónima. Al no mostrar públicamente las órdenes, evitan que los precios de los mercados tradicionales se desplomen o fluctúen drásticamente durante operaciones masivas.
En consecuencia, lo que están trasladando es un mayor volumen de operaciones al “lado oscuro”. En esencia, contratan y ejecutan operaciones sin que se reflejen los precios oficiales. Así, el volumen de operaciones fuera de bolsa está aumentando exponencialmente en el mercado de valores.
Tal como podemos observar en el gráfico que mostramos a continuación, este tipo de operaciones está marcando un máximo histórico.
Gráfico: Volumen extrabursátil como porcentaje del total de operaciones bursátiles
Es claro que si hasta hace seis años, el volumen negociado en EE.UU. oscilaba en torno al 35%, en la actualidad ya supera el 50% (en las Bolsas europeas -hoy por hoy-, apenas llega al 10%).
En esa plataforma de forma anónima se negocian grandes bloques. Y en muchos casos, transcurridos unos días desde que se ejecuta la operación, recién la publican. Reiteramos: este volumen de operaciones se está disparando.
Aprobar estas plataformas por parte de los reguladores y los supervisores tiene su lógica. La idea (en apariencia) es proteger al resto del mercado... Cuando alguien apunta a ejecutar una gran operación, si lo hace por los mercados tradicionales, puede provocar severas alteraciones en los precios. Por tanto, viéndolo de este modo, tiene lógica que una parte de las operaciones se hagan fuera de los mercados oficiales. Ahora bien, es que esto tiene un alto costo: la opacidad, la falta transparencia.
Cuando aplicamos los indicadores de volumen, teniendo en cuenta que se han reducidos más de la mitad, los indicadores de dicho volumen ya no son representativos. Lo mismo ocurre con los indicadores de precio. De esta forma, se puede encontrar, por ejemplo, que un soporte no es tal; que una resistencia no es la misma. Y eso es porque falta la data del volumen y precio negociado realmente.
Se parte de la base que los órganos reguladores y de supervisión son conscientes de este hecho, y han establecido “los debidos controles” para que no se utilice esta plataforma extra bursátil para manipular los precios. Sin embargo, el problema es que ahora se ha disparado el volumen negociado fuera de las bolsas oficiales, y, por lo tanto, está incrementándose el nivel de operaciones realizadas de forma oculta. Evidentemente, para que se muevan los órganos de supervisión se necesita tiempo. Además, tienen que luchar contra poderes fácticos grossos y les costará trabajo modificar la regulación.
Entonces, y dicho todo esto, ¿cómo nos podemos proteger?
Primero, hay determinadas empresas de datos que proporcionan información del “lado oscuro”, pero su acceso es costoso y por tanto está reservado para pocos.
Lo que queda a disposición -como siempre- es el mercado de opciones. Utilizar este mercado no deja de ser una alternativa válida de protección.
Disclaimer: El contenido de este apunte no debe interpretarse bajo aspecto alguno como consejo de inversión o recomendación de compra o venta de un activo o título en particular. Dicho contenido representa únicamente la opinión personal de quien lo suscribe. En todos los casos, todo inversor particular debe asesorarse con un profesional (ALyC) inscripto y habilitado a tal efecto ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) de la República Argentina.
Tu opinión enriquece este artículo: