Bajó el precio a nivel mayorista y ciertos locales y granjitas (sobre todo los negocios de barrio y “de cercanía”) venden 30 huevos de gallina a $3.500. Esos valores no están a la vista en todos los grandes supermercados “porque muchas veces a la diferencia se la queda el gran intermediario”, aseguró Juan Benech, productor avícola y comerciante del rubro. Para el empresario, desde octubre pasado se viene registrando “un bajón grande” producto de un incremento en la producción. “En los últimos dos años creció mucho la demanda de huevos y los productores invertimos agregando galpones y lotes de gallinas ponedoras, aumentando alrededor de un 25% la producción”.
A eso se le sumó el ingreso ilegal (de contrabando) de huevos de Bolivia y Paraguay -sobre todo a las provincias del norte- que incrementó aún más la oferta, por los valores irrisorios con los que cruzaban la frontera. Si bien la demanda fue creciente, a finales del año pasado llegó a un tope y “como nuestro producto es perecedero, necesitamos una rotación rápida, especialmente a partir de enero, cuando baja el consumo y las altas temperaturas afectan la conservación”, destacó Benech. Reconoció que hay ofertas de dos maples por 30 huevos cada uno a $7.000 pero, consideró que esos valores tenderán a modificarse en pocas semanas, cuando en febrero aumente la demanda y se vayan acabando los stocks que quedaron del mes pasado.
Tamaño y conservación: no todos los huevos son iguales
A juicio del productor, los huevos de los galpones no se guardan en cámaras de frío porque ese proceso incrementaría el costo de cada partida. De allí la necesidad de la rotación permanente. No obstante, una vez en casa, recomendó guardarlos en la heladera: “un huevo a temperatura ambiente -en verano- puede durar unos días en condiciones para el consumo y en invierno un poco más”, aseguró Benech. Pero, “dentro de la heladera de casa, sigue apto para consumo por lo menos 60 días”.
Y respecto de los tamaños, hay tres calidades a considerar (chico, mediano y grande), con diferentes precios dentro de la misma calidad. “Ahora hay sobreoferta de huevos de tamaño chico”, dijo Benech, pero indicó que la dimensión no determina que sean huevos mejores o peores. Los más pequeños (y más baratos) son de gallinas jóvenes, mientras que, a medida que las ponedoras crecen los huevos son de mayo tamaño.
Por último, el productor sentenció que “nunca hay que lavar los huevos debajo de la canilla antes de guardarlos en la heladera, porque eso quita una capa protectora de la cáscara y hace que el producto pueda contaminarse”. A lo sumo, se deben limpiar con un trapo húmedo pero, nunca sumergirlos en agua ni ponerlos bajo el chorro.
Tu opinión enriquece este artículo: