Es bastante usual sostener como estrategia de inversión que poseer en cartera un índice bursátil en particular significa estar diversificado. Pero no lo está...
Si bien el índice de la Bolsa de Corea del Sur (el KOSPI) es el ejemplo más reciente e ilustrativo de esta idea, no es el único.
Como puede apreciarse, la dependencia del índice KOSPI en los chips es más que elocuente: dos fabricantes de chips (Samsung Electronics y SK Hynix) representan más de la mitad del mercado bursátil coreano.
La Bolsa de Corea del Sur expresa en sí misma un caso extremo, pero no es distinto a lo está ocurriendo en otros índices bursátiles que poseen la mayoría de los inversores occidentales.
Recordemos que la diversificación no se trata de cuántas empresas se encuentran listadas, sino cuánto capital invertido está concentrado entre ellas.
Casi todos los índices están ponderados por capitalización bursátil: cuanto más grande es una empresa, mayor es su participación, por lo que el índice se convierte poco a poco en una apuesta por lo que ya ha ganado. Cuanto más crecen las empresas ganadoras, más concentrado se vuelve -sin darnos cuenta- un fondo de inversión realmente diversificado.
Sin ir más lejos, las diez principales empresas del S&P 500 representan ahora alrededor del 40% del índice total, frente a apenas el 20% de hace una década. Incluso en el apogeo de la burbuja de las puntocom, las diez principales apenas alcanzaban el 27%.
En este caso, se observa la ponderación (peso) de las 10 principales empresas del S&P 500 (se incluye aquí el porcentaje de capitalización bursátil y su evolución en relación al porcentaje de las ganancias corporativas de los últimos 12 meses).
La causa es la misma que en Corea: un pequeño grupo de gigantes de la AI y la tecnología, expuestos al mismo fenómeno, impulsan la mayoría de los movimientos. Un inversor que posee acciones del índice S&P 500 está realizando una versión más moderada de la misma asignación que hace un inversor del KOSPI.
Y no se trata sólo de Corea del Sur y el S&P 500. El gigante TSMC por sí solo representa más del 50% del valor del índice de la Bolsa de Taiwán (el TAIEX).
Si avanzamos un poco más de allá, se advierte que menos de 10 empresas representan más de la mitad de índices tales como el Nasdaq 100 de empresas tecnológicas de EE.UU., el Hang Seng de Hong Kong y el DAX alemán.
Un índice no es sinónimo de diversificación
En otras palabras: las 40 empresas más grandes de cada mercado, con las diez más grandes mostradas individualmente, representan su participación en el total de esas 40. El KOSPI de Corea del Sur se basa principalmente en dos fabricantes de chips; el S&P 500 es más amplio, pero se inclina en la misma dirección.
Para ponerlo en cifras: si hoy un inversor particular asigna 1.000 dólares en un fondo del S&P 500, alrededor de 400 dólares irán a parar a tan sólo diez empresas. La empresa más importante representa casi el 7 % del índice por sí sola, así que unos 70 dólares de esos 1.000 dólares están invertidos en una sola acción.
Concluyendo, si un inversor particular tiene un fondo de valor y un fondo de crecimiento, pensará que ha dividido el riesgo, pero varios de los mismos gigantes podrían estar presentes en ambos lados.
Si bien esta inversión no la hace intrínsecamente peligrosa, sí implica que es una postura que debe adoptarse a conciencia, y no por accidente.
Disclaimer: El contenido de este apunte no debe interpretarse bajo aspecto alguno como consejo de inversión o recomendación de compra o venta de un activo o título en particular. Dicho contenido representa únicamente la opinión personal de quien lo suscribe. En todos los casos, todo inversor particular debe asesorarse con un profesional (ALyC) inscripto y habilitado a tal efecto ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) de la República Argentina.