El trading intradiario es tóxico (aviso para inversores particulares)

(Por Andrés Mautone, Finanzas Personales) Este debe ser el cuarto o quinto apunte crítico al day trading (compra/venta de activos financieros el mismo día) por parte de inversores particulares. Volvemos sobre el tema porque hay nuevas estadísticas del problema

Otra vez (y van…), el day trading se ha puesto de moda más que nunca. Cuando la educación financiera es bajísima, es un terreno fértil para que esta narrativa gane adeptos. No es casual. Es una estrategia de “marketing emocional” diseñada para que unos vendedores de humos dirijan “recomendaciones” a través de la red a receptores incautos que piensan (y sueñan) en hacer guita fácil y rápido. Muchos de esos muñecos no viven de operar en los mercados, sino de vender “cursos” a personas que quieren aprender finanzas y terminan desinformadas. Y, además de eso, perdiendo al final mucho dinero.

Numerosos estudios han analizado el rendimiento de miles de traders particulares, y sus conclusiones -actualizadas a la fecha- son alarmantes.

Por ejemplo, recientemente la Bolsa de Taiwán detalló que el 97% de los traders intradiario perdieron dinero neto de comisiones en un día cualquiera. En otras palabras, en un día típico casi todos pierden después de comisiones. Y no es solo cosa de un día, ese mismo estudio mostró que menos del 1% de los traders intradiarios obtenían ganancias consistentes a lo largo del tiempo, esos pocos exitosos eran probablemente profesionales con mejor información, tecnología superior, y una rígida disciplina.

Otros datos adicionales:

  • El 80% de los inversores que realizan trading intradiario abandonan la actividad dentro de los dos primeros años. El 40% lo hace durante el primer mes. Si nos extendemos a 3 años, veremos que solo queda un 13% de sobrevivientes, la mayoría con balance en rojo. Al cabo de 5 años, solo queda el 7% de los inversores originales.

  • Hay traders que, con un historial negativo de hasta 10 años, continúan operando y perdiendo en el mercado buena parte de lo que obtienen mediante otras fuentes de ingresos.

La abrumadora mayoría de traders activos pierde dinero de forma sistemática, incluso peor que si sus resultados fueran al azar. En este sentido, un estudio clásico reza: "Trading is hazardous to your wealth" (“El trading es peligroso para tu riqueza”). ¿Por qué sucede esto? Es que somos humanos, no máquinas, y las emociones juegan su papel. Los inversores particulares tienden en estas circunstancias (de apenas un día) a sobrestimar sus habilidades, operan en exceso, y toman decisiones impulsivas movidas por el miedo o la codicia.

A menudo venden rápido sus posiciones ganadoras pero mantienen las perdedoras con la esperanza de recuperarse, lo que agrava las pérdidas. Además, las comisiones, spreads y costos de transacción van comiendo capital; en otras palabras, el trading intradiario es un juego de suma negativa, donde es muy difícil salir ganando de manera consistente.

Es que las manos fuertes, los grandes jugadores ganan (casi) siempre. ¿Con quién compite un inversor particular? Cuando un inversor individual hace day trading está compitiendo contra traders profesionales e instituciones financieras enormes que cuentan con ventajas abrumadoras. Las mesas de dinero (trading desks) de los grandes bancos de inversión y fondos de cobertura disponen de algoritmos automatizados, equipos de analistas, acceso a información privilegiada (en sentido de velocidad, profundidad de mercado, y data obtenida -incluso a veces- de modo ilegal), y capital prácticamente ilimitado. Esto les permite obtener beneficios de forma consistente en el intradía, soportando rachas adversas que quebrarían a cualquier retail y aprovechando minúsculas ineficiencias antes de que el inversor común pueda reaccionar.

Las cifras hablan por sí solas. Goldman Sachs, por ejemplo, logró beneficios en 236 de los 251 días bursátiles en el año pasado (94% de días ganando dinero a lo pavote), y solo tuvo pérdidas en 15 días en todo el año. Fue su mejor desempeño desde que divulga ese dato y le generó 18.100 millones de dólares en ingresos de trading en el año. Lo de Goldman no es un caso aislado, Morgan Stanley informó que perdió dinero en solo 37 días de trading, reduciendo drásticamente sus días de pérdidas respecto al año anterior. Por su parte, JP Morgan Chase reportó ganancias en 54 días de trading, con apenas 9 días perdedores en un trimestre.

De este modo, estos gigantes ganan dinero prácticamente todos los días que operan. No hace falta decir quién pierde…

Si los bancos ganan casi siempre, ¿quién está del otro lado perdiendo en tantas operaciones? En muchos casos, los traders particulares que hacen day trading.

Es muy difícil que un individuo compitiendo desde su compu pueda vencer consistentemente a estas máquinas de trading. Reiteramos: los bancos de inversión cuentan con ventajas estructurales, velocidad (operaciones en microsegundos gracias al trading algorítmico de alta frecuencia), enormes cantidades de datos y poder de cómputo para explotar patrones diminutos, y mesas de dinero capaces de arbitrar diferencias de precios entre mercados antes que un pibe de barrio haga clic.

Además, pueden acceder a productos complejos y liquidar posiciones con costos bajísimos gracias al volumen que operan.

En resumen, el terreno de juego no es parejo. Pretender ganar haciendo trading intradiario contra los grandes es como intentar competir contra un equipo profesional de once jugando “solito mi alma” frente a ellos. Como dice Nicolás Litvinoff en sus habituales columnas en el diario La Nación: “los inversores de corto plazo se ven obligados a luchar con viejos lobos de mar que vienen nadando hace rato las aguas turbias del mercado”.

Y cuando vemos que hasta los bancos casi nunca pierden, queda claro que el inversor particular promedio que hace trading intradario no tiene muchas posibilidades de superarles en el corto plazo. No imposible, pero sí altamente improbable.

Desde ya, surge el interrogante obligado: si el trading intradiario es tan difícil y riesgoso, ¿qué puede hacer un inversor particular que quiere ver crecer su patrimonio? La respuesta está en adoptar un enfoque de largo plazo, prácticamente lo opuesto al day trading.

Esto implica comprar activos de calidad (acciones, fondos indexados, bonos, cryptomonedas serias, inmuebles, etc.) y mantenerlos durante años, aprovechando el crecimiento económico y la capitalización compuesta, en lugar de tratar de adivinar los movimientos diarios del mercado.

Así, invirtiendo a largo plazo, las ganancias generan más ganancias si se reinvierten. Se sabe: este efecto multiplicador es lento al principio, pero extraordinariamente poderoso con el paso de los años. 

Lo más importante: la inversión a largo plazo también reduce el impacto de las emociones. Que no es poco, por cierto.

Disclaimer: El contenido de este apunte no debe interpretarse bajo aspecto alguno como consejo de inversión o recomendación de compra o venta de un activo o título en particular. Dicho contenido representa únicamente la opinión personal de quien lo suscribe. En todos los casos, todo inversor particular debe asesorarse con un profesional (ALyC) inscripto y habilitado a tal efecto ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) de la República Argentina.