Tal vez pueda inferirse que el hecho del cual daremos cuenta a continuación -por su dimensión- sirva de poco a un inversor particular. Que no aplica debido a una simple cuestión de escala.
Sin embargo, consideramos que resulta ilustrativo porque en este caso confluyen dos elementos claves que deben evitarse siempre y en todo lugar en cualquier inversión por más que sea pequeña en términos comparativos. Hablamos aquí no sólo de exceso de apalancamiento sino también de altísima concentración de activos en un portfolio.
En concreto, el fondo de inversión en AI de Leopold Aschenbrenner (un ex investigador de OpenAI) llamado Situational Awareness, se desplomó de 45 mil millones de dólares a unos 10 mil millones en activos debido a la caída de las acciones de semiconductores y a las crecientes llamadas de margen (Margin Call). Muchos apuntaron contra él como si fuera el único causante de toda la corrección que ha habido en este sector a fines de la semana pasada. Por cierto algo influyó durante los días en que estuvo liquidando su cartera, y donde las caídas se acentuaron por cierto, pero indudablemente tamaña corrección no puede circunscribirse sólo a este hecho.
Impulsado por un apalancamiento que, según se informó, alcanzaba el 400%, este portfolio manager de tan sólo 24 años se vio obligado el jueves pasado a vender todas sus posiciones apalancadas en acciones cotizadas (incluidas empresas muy puntuales como SK Hynix y CoreWeave) a Citadel -la empresa de Ken Griffin-, a precio de ganga. El desplome supuso un giro dramático para Aschenbrenner, quien lanzó el fondo tras alcanzar la fama en Silicon Valley con su manifiesto sobre AI en junio 2024, cuando abandonó OpenAI.
En ese paper de más de 160 páginas, profetizaba que “la carrera hacia la AI general no se limitará al código y a las computadoras portátiles; será una carrera por movilizar el poderío industrial de los EE.UU. A diferencia de cualquier otra cosa que hayamos visto recientemente en Silicon Valley, la AI ya es un proceso industrial masivo: cada nuevo modelo requiere un nuevo clúster gigante, pronto nuevas centrales eléctricas gigantes y, finalmente, nuevas fábricas de chips gigantes” (Situational Awareness. The Decade Ahead, june 2024).
Escribió este opúsculo en el cual describía que iba a pasar lo que está pasando ahora, que las empresas proveedoras de los fierros se iban a disparar. Armó un Hedge Fund junto a otros amigotes y se lanzó a operar. Se tiró a la pileta sin saber que era una palangana llena de sargazos. Entonces este pibe se puso básicamente largo en compañías de semiconductores y memorias, y muy corto en empresas de software (Adobe, por ejemplo, era una de las más shorteadas).
Para lograr el objetivo se apalancó cuatro veces y, además, concentró su operatoria de tal forma que el 76% de su capital lo distribuyó sólo entre cinco tickers (!). Cuando el fondo cayó cerca del 60%, tuvo que vender casi la totalidad de la cartera a Citadel. Justo el día en que liquidó casi todo, fue cuando llegó ese gran rebote del Nasdaq en la zona de la media móvil de 200 días.
Aquí resulta más que oportuno volver sobre lo que ya describimos en apuntes anteriores: la burbuja bursátil que está atravesando el mercado de Corea del Sur. Específicamente, tanto en -publicado en esta misma sección el pasado 2 de junio- como el editado del reciente 14 de julio, habíamos hecho referencia precisamente que cuando una burbuja bursátil está a punto de pincharse hay que correrse.
No importa si se está inflando en un mercado más o menos pequeño y lejano. Cuando estallan, las esquirlas se esparcen por todos los rincones. Así sea de rebote (“las balas perdidas son las peores: siempre dan en un blanco”, reza un dicho popular), y por más que un inversor no se encuentre directamente expuesto a un índice que se encuentra bien a punto de ser detonado. Eso decíamos por entonces en ambos apuntes publicados en este mismo sitio.
Volvamos al punto. Resulta que el buen amigo Leopold se había apalancado 4x e híper concentrado en SK Hynix. Nada menos…
¿Qué podía salir mal?
Convengamos, para concluir, que la causa de la corrección vino desde Corea del Sur (un predio psiquiátrico construido en terreno bursátil). Se sabe: la bolsa por allá reluce como un “casino” que ha arruinado a medio país y salpica al resto como una baldosa floja. Nuestro muchacho se metió en cosas que sin dudas lo superaron y que al final todo acabó como suele terminar estas cosas. Es cuando la apariencia que no es tal luce como si fuera para siempre.
La evidencia empírica es implacable y resulta, por tanto, impiadosa. Estas historias de apalancamiento y concentración al palo no terminas bien. Se imponen, sin más.
Disclaimer: El contenido de este apunte no debe interpretarse bajo aspecto alguno como consejo de inversión o recomendación de compra o venta de un activo o título en particular. Dicho contenido representa únicamente la opinión personal de quien lo suscribe. En todos los casos, todo inversor particular debe asesorarse con un profesional (ALyC) inscripto y habilitado a tal efecto ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) de la República Argentina.