Cómo dejar de perder guita en los mercados: fondos de materias primas apalancados

(Por Andrés Mautone, Finanzas Personales) Este Enfoque se basa en el consejo de Warren Buffett: en inversiones sólo hay dos reglas. Regla 1: nunca pierdas dinero y Regla 2: nunca olvides la Regla 1. Remitimos aquí a lo que, por acción u omisión, no termina bien.

La Securities and Exchange Commission (SEC) de EE.UU. acaba de aprobar una nueva generación de fondos cotizados en Bolsa (ETFs) de Volatility Shares Trust que ofrecen un rendimiento diario tres veces superior al de materias primas como el Oro, la Plata, el Petróleo, y el GNL. Wall St está facilitando más que nunca a los inversores minoristas la realización de apuestas apalancadas en mercados sumamente volátiles.

El apalancamiento en sí no es malo. Incluso, puede resultar beneficioso... cuando se acierta. Pero predecir el precio ya es bastante difícil incluso para los profesionales que pertenecen a grandes bancos de inversión. Esto es cierto para todos los productos financieros, pero sobre todo para las materias primas. Para el inversor minorista, predecir el precio de una materia prima suele ser una apuesta perdedora.

En general, el inversor particular sólo se involucra en algo después de enterarse por los medios. Eso significa que son los últimos en saberlo. Y eso suele ocurrir cuando el precio ya ha subido mucho. Han oído hablar de fortunas que se están amasando y no quieren perdérselo (ahí aparece el famoso FOMO).

Sin embargo, las materias primas tienden a fluctuar en torno a su costo de producción. Un sin número de factores pueden hacer que su cotización suba mucho más que su costo, pero siempre vuelven al promedio. De este modo, casi siempre un pequeño inversor acaba comprando cuando el precio está alto. Luego, cuando la materia prima no sólo vuelve al promedio, sino que cae muy por debajo de ella, se asusta y vende cuando está bajando.

El mayor enemigo de un especulador aficionado es su propia psicología. Compra por codicia y vende por miedo. Los traders profesionales intentan hacer lo contrario, lo cual es fácil (muy) en teoría, pero sumamente difícil en la práctica. En cualquier caso, operar con materias primas ya es bastante peligroso aún sin apalancamiento. Por tanto, un triple apalancamiento (3x) supone un triple riesgo. Y eso sin contar los costos de gestión, las diversas comisiones y los intereses del dinero prestado que facilita el apalancamiento.

Desde ya, esto no quiere decir estar en contra de la innovación y de los productos que amplían las oportunidades para el público inversor en general. Pero el hecho de que estos productos estén apareciendo ahora dice mucho sobre el mercado en general: hay tanto desconocimiento como poca aversión al riesgo.

Uno de los peligros de estos nuevos fondos 3x es que un inversor puede predecir correctamente el precio del oro o el petróleo dentro de seis meses y aun así perder dinero debido a los ajustes diarios y las fluctuaciones de precios. Las operaciones sobre materias primas suelen realizarse mediante contratos de futuros, donde el apalancamiento es aún mayor. Un gran problema con los futuros, así como con estos productos 3x, es que un inversor particular invierte en ellos con un capital insuficiente. Esto significa que pueden verse obligado a retirarse cuando el mercado se
mueve en su contra a corto plazo, incluso si tiene razón a largo plazo.

El apalancamiento también incita a operar de forma impulsiva, entrando y saliendo del mercado constantemente, intentando ser más astuto que él. Esa es una pésima idea. La mayoría de los operadores terminan perdiendo dinero debido a los diferenciales entre precios de compra-venta y a las comisiones, incluso luchando contra su propia psicología. Si apalancarse para operar fondos de acciones de por sí es sumamente arriesgado, apalancarse 3x en mercados de materias primas es, directamente, andar jugando a la ruleta rusa.

Disclaimer: El contenido de este apunte no debe interpretarse bajo aspecto alguno como consejo de inversión o recomendación de compra o venta de un activo o título en particular.
Dicho contenido representa únicamente la opinión personal de quien lo suscribe. En todos los casos, todo inversor particular debe asesorarse con un profesional (ALyC) inscripto y habilitado a tal efecto ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) de la República Argentina.