Es un hecho evidente que el mercado no le cree a Kevin Warsh al frente de la Fed. Esta falta de confianza se tradujo en el salto vertiginoso del rendimiento del Bono del Tesoro a 30 años una vez iniciada su breve conferencia de prensa de este miércoles.
En su cuenta de X, Mohamed El-Erian (ex PIMCO, hoy Allianz) alertó que “tras otro fuerte repunte hoy [por el miércoles], el bono del Tesoro de EE.UU. a 30 años ha alcanzado niveles no vistos desde 2007”.
Evolución del US 30 Year Government Bonds Yield (período 2007-2026):
Por su parte, Peter Schiff (ferviente defensor del Oro como reserva de valor), fue más allá: “El rendimiento del bono del Tesoro a 30 años supera el 5,2 % por primera vez en veinte años. Warsh teme subir los tipos debido a las consecuencias adversas para los mercados y la economía. Pero su fracaso en subir los tipos tendrá consecuencias similares. Estamos jodidos si lo hace y jodidos si no lo hace”.
Y como si fuera poco, además se vio a una Fed muy dividida con tres votos en contra de la decisión tomada.
Resumiendo: mucho cuidado con lo que pasa con el Bono norteamericano a 30 años. Si bien el más operado es el Bono a 10 años, el de 30 es tomado como referencia obligada a nivel macro. Cuando este último pasa de largo la barrera del 5%, es habitual escuchar que se “rompen cosas” en el mercado.
En este sentido, ya se observaba que los Bond Vigilantes venían fatigando la curva larga desde fines de junio, pero después de la decisión de la Fed de este miércoles, la subida de la Yield a 30 años se consolidó al alza. (Aclaración: ese término fue acuñado por el economista Ed Yardeni en los años ‘80, en referencia al mercado de bonos de EE.UU. durante la era de Ronald Reagan, cuando los inversores presionaban al alza las tasas ante la preocupación por los déficits fiscales).
Recordemos que los Bond Vigilantes representan, desde entonces, un límite de mercado al poder de los gobiernos: aunque un país pueda votar la política que se le cante, si los inversores en bonos pierden confianza, el costo de financiar esa política puede volverse prohibitivo, forzando ajustes. Reagan, los que siguieron después y Trump incluso ahora, lo supieron desde el primer día.
El mercado, por su parte, percibe que Warsh es al final uno de tantos que hablan mucho pero luego no controlan la inflación. Y la inflación no está controlada en los EE.UU.
Sin ir más lejos, Michael Harnett del Bank of America sostenía en un paper de la pasada semana que si la Fed no subía los tipos para dar credibilidad en esta reunión, los bonos (sobre todo los bonos a largo plazo), iban a hacer tronar el escarmiento. Y así fue nomás.
Para calmar a los bonos, la Reserva Federal -decía Hartnett- tendría que subir los tipos. Parecía una flagrante contradicción ¿Cómo que para calmar a los bonos hay que subir los tipos? ¿No sería al revés? No -para Hartnett-, no era al revés. Esa fue la idea que plasmó en su paper de la semana anterior.
Desde el vamos, plantea algo disruptivo. Hartnett utiliza el término alemán Zeitgeist (Espíritu de la Época) para describir el estado de ánimo dominante actual de los mercados (qué está pensando, creyendo o haciendo colectivamente el mercado). Sería algo así como el clima de mercado, el ánimo imperante o el espíritu de los mercados. Es la idea, sensación o narrativa que está dominando la mente de los inversores en un momento determinado. Hecha esta aclaración, Hartnett dice textualmente: “¿no sería más inteligente desde el punto de vista político que la Reserva Federal subiera tipos la próxima semana [por ésta que termina] en lugar de esperar hasta setiembre?”
Explica que los rendimientos a 30 años están en máximos desde el 2007, rozando el 5,2%, y los reales, es decir, ajustados por inflación, están en máximos desde 2008, alrededor del 3%.
Si los bonos largos están tan tensos es porque ven que la Fed no está haciendo nada, que la inflación se está complicando, que no es sólo porque el precio del petróleo está subiendo.
En consecuencia, el Bono a 30 años reacciona como en todas las ocasiones anteriores en las que se ha llegado allí, como en el 2023, 2024, 2025. Y pasaron cosas fuleras entonces. Por ejemplo, en marzo de 2023 quebraron los bancos regionales Silicon Valley Bank, Signature Bank, y el First Republic Bank.
En muchas ocasiones ha llegado a este nivel y siempre que ha llegado allí ha habido una reacción política. ¿Por qué está el Bono así? Los bonos en general están así en la parte larga porque ven que si la Reserva Federal no hace nada hay peligro de que la inflación se les vaya de las manos. Entonces, si hubiera una subida de tipos en julio, decía Harnett, sería mejor una subida en este mes que en setiembre con las elecciones de medio término en noviembre tan pegadas. En otras palabras, si va a hacer daño esa subida al mercado de alguna manera, que lo haga en julio, luego mejorará y políticamente no les pueden reprochar nada a Warsh y a la Fed porque habrá más tiempo para recuperarse.
Mientras que si lo hace en setiembre va a estar muy encima de las elecciones y puede representar un traspié severo para el gobierno de Trump. Ya que si la Fed sube tipos lo usual es que la parte larga calme las expectativas de inflación. Que de esta manera se percibe así que la Reserva Federal está bien posicionada en la cancha, que “no va por detrás de la curva”, y entonces esto haría daño a la parte corta de la curva, es decir, a los bonos a un año, a dos años, etc.
Eso es lo que aconsejaba Harnett. En criollo, si no sería mejor el daño que tenga que hacer la Fed hacerlo ahora, y no en setiembre con las elecciones de medio término a la vuelta de la esquina.
Bueno, indudablemente Warsh no pensaba lo mismo, e hizo lo que hizo. Veremos qué pasa de ahora en más.
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