A simple vista, la tendencia de largo plazo de las bolsas resulta ser alcista. En promedio, el S&P 500 sube casi un 10% anualizado. Para los que adhieren a la teoría monetarista de la Escuela de Chicago esto se debe a la degradación monetaria. Los gobiernos del G7 deprecian el valor de la moneda fiat para poder enfrentar así a sus respectivas (y siderales) deudas públicas. De esta forma, la capacidad adquisitiva de la población es cada vez menor, situación que se acelera de modo alarmante.
No obstante ello, las bolsas no detienen su larga marcha al alza. Por supuesto, además de la volatilidad que es funcional al mercado como tal, siempre hay un motivo para vender.
Como apreciamos en el gráfico a continuación, siempre hubo una razón para vender.
Textualmente, podemos leer allí: “Razones que suenan inteligentes para vender acciones durante un período en el que el mercado -ajustado por inflación- se multiplicó por 100”.
Fuente: Morgan Housel - NorthStar Capital Advisors
Desde 1950, hubo impactos geopolíticos, recesiones económicas, crisis sociales de toda índole, y sin embargo, ¿cuál ha sido la tendencia subyacente? La tendencia secular del S&P 500 fue evidentemente alcista.
Simplificando mucho, cada vez que hubo una caída luego se abrió una oportunidad de compra.
Desde otro punto de vista bien diferente, la principal razón de todo este contra sentido ha sido la creciente financierización que ha dominado a la actual etapa capitalista desde los ’80 para acá, y donde el crecimiento económico se dio en forma de letra “K”. Esto es, poco menos del 10% de la población -no sólo de los EE.UU. sino también del resto de los países que integran el G7- puede invertir en activos financieros y real estate; mientras que el resto no llega a contar con recursos suficientes para poder acceder a ellos; siendo su capacidad de ahorro, por tanto, muy limitada, más bien nula, e incluso con deudas personales o familiares que no paran de trepar.
En consecuencia -desde esta óptica crítica del sistema-, “los ricos son cada vez más ricos y el resto cada vez más pobres”. Así, visto de esta manera, “los mercados de capitales están ‘diseñados’ para subir”.
Ahora bien, ¿cuándo podemos saber que existe una “exuberancia irracional”? Antes de responder esta pregunta, tengamos en cuenta el siguiente hecho.
Si las bolsas se encuentran en una tendencia secular alcista, se tiende a aprovechar los retrocesos para comprar. Es por eso que parece indicado utilizar el Ratio Put/Call de acciones del S&P 500 (Equity Put/Call Ratio).
Con datos al cierre de este jueves, dicho Ratio se ubica en torno al 0,66. Esto refleja un sesgo moderadamente alcista: hay más compras de calls sobre acciones que de puts, pero todavía no llega a niveles de euforia (que suelen verse por debajo de 0,50).
Esto significa que el inversor promedio está comprando opciones call (y abriendo posiciones largas en el S&P 500) y que, por lo tanto, no está adquiriendo opciones put (es decir, no está comprando cobertura a la baja).
En otras palabras, si el mercado no está comprando opciones put es porque aún no se ha instalado el miedo suficiente para salir corriendo. De hecho, el VIX (el llamado “índice del miedo”) este jueves se movió en el rango comprendido entre los 18 y 20 puntos, sin superarlo. Y eso no es pánico. Para nada.
Por lo tanto, si el Ratio Put/Call de acciones se mueve en torno a 0,66 es que por el momento no se avizora un escenario de caída inmediata. Probablemente, la volatilidad se mantenga durante algunos días, pero esto no significa necesariamente que el mercado se encuentre a las puertas de una corrección de magnitud.
Por lo pronto, todavía no.
Disclaimer: El contenido de este apunte no debe interpretarse bajo aspecto alguno como consejo de inversión o recomendación de compra o venta de un activo o título en particular. Dicho contenido representa únicamente la opinión personal de quien lo suscribe. En todos los casos, todo inversor particular debe asesorarse con un profesional (ALyC) inscripto y habilitado a tal efecto ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) de la República Argentina.