¿Está cara la Bolsa de EE.UU.?: Indicadores a tener en cuenta

(Por Andrés Mautone, Finanzas Personales) Esta semana, el principal índice de EE.UU. logró un nuevo record histórico al posarse por encima de los 7.740 puntos. Al acumular una suba de más del 12% en lo que va del año, el hecho en sí mismo apunta un interrogante.

Cada vez que el S&P 500 alcanza un nuevo máximo, invariablemente surge la misma  pregunta: “¿está cara la Bolsa norteamericana?” Desde ya, existen distintos indicadores  que intentan dar respuesta a esta cuestión. Repasemos, brevemente, algunos de ellos.  

El PER y el CAPE: 

El más sencillo y el primero que se tiene a mano es el PER (Price-to-Earnings Ratio, o "Precio/Beneficio"). Este indicador es un múltiplo de valoración que indica cuánto se está  pagando por cada dólar de beneficio que generan las empresas del índice. Básicamente, se  calcula dividiendo el precio del índice entre el beneficio por acción (BPA) agregado de las  500 compañías que lo componen.

Al 5 de agosto, se sitúa en 26,5. El promedio histórico de  largo plazo es de 25,4, por lo que el valor actual está un 4,3% por encima de ese promedio.  El rango "típico" oscila entre 21,4 y 29,4. Además, se considera en este caso el PER  Forward (o "adelantado"), que se calcula igual que el PER “normal”, pero usando las  estimaciones de beneficios futuros (generalmente los próximos 12 meses) en lugar de los  beneficios ya reportados. Por eso suele ser más bajo que el PER Trailing (o “histórico”)  cuando se espera crecimiento de beneficios. A la fecha, el PER Forward se ubica en torno  al 19,5. 

Pero si se avanza un poco más, debe tenerse en cuenta el CAPE (Cyclically Adjusted  Price-Earnings Ratio), también conocido como Shiller P/E o PE 10. En un apunte anterior  hicimos referencia a este indicador https://insantafe.info/enfoque-2/inflacion-y-mercados dos-abordajes-diferentes-con-conclusiones-sencillas-y-al-pie.    

Allí, indicamos sucintamente que este indicador se calcula dividiendo el precio actual del  S&P 500 por la media móvil de 10 años de sus ganancias ajustadas por inflación. La  lógica detrás del índice es que las ganancias corporativas tienden a ser volátiles y las  fluctuaciones cíclicas distorsionan el P/E tradicional de 12 meses.

Al usar el promedio  de 10 años se “suavizan” las variaciones cíclicas regulares. El CAPE de Shiller para el  S&P 500 se ubicaba en 41,5 a junio de este 2026. Este nivel es el segundo más alto en más de 140 años de historia del mercado estadounidense. Sólo el pico de diciembre de  1999, durante la burbuja puntocom, fue más alto (44,2). El valor actual supera  ampliamente el nivel previo al crash de 1929 (~32), y el pico previo a la crisis financiera de 2007 (~27).

Veamos a continuación otros dos indicadores también conocidos en el ámbito de las  inversiones. Por razones de extensión de este apunte, no damos cuenta de otros más no  porque carezcan de importancia. 

El indicador Buffett: 

Este indicador fue presentado por el Oráculo de Omaha hace casi 30 años atrás. Hoy  marca una cima muy alta; un récord histórico: 234%.  

Esto ahora representa más de 3 desviaciones estándar por encima del promedio histórico a  largo plazo. 

De algún modo, nos está indicando que estamos asistiendo a un momento de exuberancia  bursátil, y que probablemente nos ubicamos ante una burbuja que puede pincharse. 

Pero, ¿el indicador Buffett es en la actualidad una métrica fiable? Muchos analistas  consideran que ya no lo es. ¿Por qué tal afirmación? Como se sabe, el indicador Buffett mide el cociente entre el valor de mercado de la bolsa norteamericana y el PBI de los  EE.UU. 

Debe tenerse en cuenta que las empresas norteamericanas tienen una gran fuente de  ingresos fuera de su país. Y no solamente las del sector de tecnología. Varias de las  principales compañías farmacéuticas tienen domicilio fiscal, por caso, en Irlanda. 

En consecuencia, este indicador está comparando ingresos obtenidos en todo el mundo con  el PBI de los EE.UU. Pero además no tiene en cuenta los cambios en la economía. La  economía de ahora no es la misma que hace 10; 20 ó 30 años atrás. 

Tampoco tiene en cuenta la composición sectorial. En la actualidad, el S&P 500 está  concentrado en pocos valores que son las 7 ó 10 empresas de mega capitalización.

Y, finalmente, debe considerarse las tasas de interés. La situación macroeconómica en cada  momento es diferente. Para llegar a conclusiones fiables se debe hacer también el ajuste por  este concepto. 

La Regla del 20: 

Tal vez ésta no sea tan conocida por el inversor particular, pero no así por los grandes  operadores del mercado. ¿Qué es la Regla del 20? Desde el vamos, no es exacta ni tampoco concluyente, pero sirve para tener una idea en qué contexto se mueve. Es muy simple:  suma el PER del S&P 500 más la inflación interanual. La Regla del 20 fue desarrollada  por James Moltz de CJ Lawrence, y es muy valorada por los gestores de patrimonio  porque tiene en cuenta la inflación, que puede mermar así el valor de las ganancias  corporativas. Es una métrica que también ofrece a los inversores una forma sencilla de  realizar una evaluación rápida del riesgo en los mercados de renta variable. 

Si el número está alrededor de 20, se considera que el S&P 500 muestra una valoración  razonable. Por el contrario, si alcanza un número superior a 20 se evalúa que el índice está  caro; y si está por debajo de 20 se presume que está relativamente barato. 

Como hemos visto anteriormente, el PER en la actualidad es de 26,5 y la inflación general  (CPI) interanual en EE.UU. es igual a 3,5. Es decir, el número estaría en 30, por encima del  nivel teórico de 20.  

Como podemos apreciar, es tan sólo un punto de referencia; no una métrica tallada en  piedra.

Disclaimer: El contenido de este apunte no debe interpretarse bajo aspecto alguno como  consejo de inversión o recomendación de compra o venta de un activo o título en particular.  Dicho contenido representa únicamente la opinión personal de quien lo suscribe. En todos  los casos, todo inversor particular debe asesorarse con un profesional (ALyC) inscripto y  habilitado a tal efecto ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) de la República  Argentina.