Desde esta semana, Uber, Didi, Cabify y todas las aplicaciones regularmente inscriptas para servicios de taxis y/o remises, son legales en la ciudad de Santa Fe. Así lo detalló el secretario de Gobierno municipal, Sebastián Mastropaolo, agregando que “las aplicaciones no están prohibidas, están reguladas tras una discusión que nos demandó muchísimo diálogo con todos loa actores del sistema”. De acuerdo al funcionario, “no nos focalizamos en las App que son las intermediarias del viaje, sino en la capacidad del chofer que es el que transporta al vecino”. Para la ciudad Capital, el responsable del volante debe ser idóneo, profesional y que cuide al pasajero. Para alcanzar el acuerdo y regularlo “hubo que integrar a taxistas, remiseros y conductores exclusivos de las aplicaciones, dando algunos beneficios a los taxistas regulares que, por su antigüedad en el rubro, necesitaban incentivos y flexibilización de algunas normas. Pero, no podíamos negar lo que estaba pasando”, resumió Mastropaolo.
Franquicias para los “viejos” taxistas
Uno de los beneficios asignados a los “tacheros” tradicionales es la antigüedad permitida para los vehículos: “los autos de los taxistas de siempre tienen una vigencia por ordenanza de hasta 12 años, que pueden extenderse a 15. Mientras, los autos nuevos de choferes de aplicaciones solo pueden usar autos de hasta 9 años de antigüedad”. Además, los conductores de taxis no deben hacer ningún trámite adicional mientras que los nuevos de las Apps tienen que inscribirse en un registro, cambiar la calidad de su carné de conducir y cumplir los requisitos de la ordenanza. Según las cifras del municipio, la resolución aumentó la cantidad de unidades en servicio de 1.000 a 1.500 “incrementando la competencia, reduciendo costos según las promociones y con ofertas, según los horarios y la demanda de los pasajeros”, aseguró Mastropaolo.
Uber y aplicaciones similares funcionan con alta eficacia en todo el mundo, sin generar conflictos con los servicios tradicionales. Santa Fe capital así lo entendió y se adaptó a los cambios. El concejo de Rosario (y la intendencia) siguen enmarañados en viejos paradigmas que afectan la calidad (y el bolsillo) de los usuarios del servicio. Ojalá llegue la solución al final del día…